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Diplomacia Cultural: Una herramienta imprescindible

La definición más citada de diplomacia cultural es la de Milton Cummings, quien la describe como «el intercambio de ideas, información, valores, sistemas, tradiciones, creencias y otros aspectos de la cultura, con la intención de fomentar el entendimiento mutuo”. El objetivo último es fomentar la confianza y mantener una relación a largo plazo. Bajo el paraguas de diplomacia cultural se incluyen la enseñanza de idiomas; los intercambios de estudiantes, profesores, científicos, etc.; la exportación de productos culturales, por ejemplo, películas y canciones; y la realización de exhibiciones, conciertos u otros eventos con enfoque cultural, es decir, la promoción de la propia cultura en el extranjero, al servicio de los objetivos de política exterior.


El origen de la diplomacia cultural suele atribuirse al nacimiento en 1883 de la Alianza Francesa, una institución privada que promueve ese idioma en el mundo. Francia, además tiene un instituto público similar, el Instituto Francés, fundado en 1907. Después se fundaron otros importantes centros culturales como el Instituto Dante Alighieri italiano en 1923 o el British Council en 1934, y ya en el contexto de la Guerra Fría nacieron la American House Institution en 1945, el Goethe Institut alemán en 1951 o la Japan Foundation en 1972. Por su parte, el Perú inauguró en 2005 el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores, desde su creación, el CCIG lleva adelante una política de Estado en la promoción de los grandes valores y las diversas expresiones de la cultura peruana, y ha acogido numerosas manifestaciones culturales de países amigos, proyectando algunas de sus actividades en otras regiones del país.

Como consecuencia de la globalización y la formación de una opinión pública global, asuntos de “poder duro” como la seguridad o el poder económico han perdido cierto peso en las relaciones internacionales en favor de las cuestiones culturales. Por ejemplo, en el ámbito educativo, uno de los mejores ejemplos es el del programa Erasmus de la Unión Europea. Dedicado al intercambio de universitarios entre países miembros, hoy tiene fines más amplios, como el de subvencionar proyectos educativos o formar a docentes a nivel europeo.

Si bien es cierto que, a comparación de otros países, el Perú es relativamente nuevo en la implementación de esta herramienta para la difusión cultural e ideológica, en los últimos años se ha desarrollado de manera acelerada dado al alto potencial turístico y una política exterior interconectada, por el gran interés comercial y turístico.

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