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Educación superior y desarrollo humano sustentable para Latinoamérica

Por:José Ignacio Castro Guijarro

El propósito de esta aportación es compartir una reflexión referente a la naturaleza e importancia que tiene la educación superior para propiciar el desarrollo humano en América latina a fin de inquirir para mejores estadios en calidad de vida tipo integral, así como fortalecer la cultura de cuidado del medio ambiente y equilibrio ecológico, evolución para el bien común y globalizada según los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030 propuestos por la Organización de las Naciones Unidas.

En México la Ley General de Educación Superior establece que este nivel de educación (técnico superior universitario, licenciatura, especialidad, maestría, doctorado y postdoctorado) contribuye “… al desarrollo social, cultural, científico, tecnológico, humanístico, productivo y económico del país, a través de la formación de personas con capacidad creativa, innovadora y emprendedora con un alto compromiso social que pongan al servicio de la Nación y de la sociedad sus conocimientos.” (DOF, 2021), transcripción que bien puede ser aceptable para toda Latinoamérica y el Caribe. Por su parte la UNESCO refiere que “La educación superior constituye un bien cultural y científico que favorece el desarrollo personal y transformaciones económicas, tecnológicas y sociales. Asimismo, estimula el intercambio de conocimientos, la investigación y la innovación, y dota a los estudiantes de las competencias necesarias para que respondan a la evolución constante del mercado laboral.” (UNESCO, 2024). De ambas conceptualizaciones se deduce que el nivel educativo aquí referido forma personas en competencias profesionales para un óptimo desempeño en organizaciones públicas y privadas, con conocimientos, habilidades y destrezas para desempeño altamente calificado, pero sobre todo la educación superior refuerza y fortalece el aprendizaje significativo sustentado en principios, valores y actitudes, las dos trilogías en educación superior están asociadas a la enseñanza y dominio aplicativo de la ciencia y tecnología (CyT), así como de la investigación, desarrollo e innovación (IDi). Con este cúmulo de saberes los egresados de este nivel en sus vertientes universitaria, tecnológica o normalista adquieren una mayor cosmogonía y cosmovisión para así diseñar, implementar y asegurar sean exitosas estrategias y acciones a fin de que los seres humanos logremos más y mejores condiciones de vida digna y consecución de satisfactores para necesidades de alimento, vivienda, salud, educación, laborales, psico- emocionales, de confort, de bienestar, entre otras, incluyendo mayor rentabilidad empresarial de tipo financiera y social.

Por otro lado, el desarrollo se interpreta como “un proceso de transformación y evolución de una sociedad, el cual se puede promover a través de estrategias políticas, económicas, sociales, culturales, territoriales y ecológicas interconectadas con el fin común de mejorar la calidad de vida de los seres humanos y mantener un equilibrio dinámico entre los elementos naturales y artificiales del planeta, de forma que tengan sostenibilidad en el tiempo.” (Irausqín, et al. 2016). En teoría del desarrollo hay múltiples enfoques como el modelo económico neoliberal que propone orientar el desarrollo nacional al gran capital incluso a expensas de la calidad de vida y pobreza de seres humanos y deterioro del medio ambiente; en cambio la corriente del pensamiento denominada Estudios Críticos del Desarrollo es una aportación mundial alternativa y propone que el desarrollo “debe estar centrado en los actores y sus agencias (personas y organizaciones), debe ser con enfoque local y que sea generado por los mismos actores o agencias (endógena) y no impuesta desde el exterior por élites económicas mundiales” (Long, 2007). Para sustentar la importancia de búsqueda de mejores condiciones de vida se recupera el concepto de desarrollo humano sustentable sobre el que Márquez Covarrubias (2012) argumenta “debe contemplar entre los criterios de decisión, la promoción del desarrollo humano generalizado, el bien común y la sustentabilidad social”.

Una breve disertación a partir de lo anterior descrito es: la educación superior por su naturaleza y ser la cúspide de los diferentes saberes que contribuye a mejores etapas de desarrollo económico y social cuando se aplica pensamiento transdiciplinario, complejo, crítico, estratégico y sobre todo polimático, entonces contribuye a formar en competencias y alto desempeño en la reproducción de la CyT que en concatenación con la IDi se diseña y manufactura maquinaria, equipo, instrumentos y sobre todo propuestas de desarrollo o mentefactura al sector productivo, así como también fortalecer el humanismo como cultura de vida a fin de perfilar e implementar propuestas viables y pertinentes para que las personas logren mejores niveles intelectuales, de confort en el hogar y de condiciones de vida cercanas al bienestar económico y social, entre ellos los servicios salud, educación y cultura, para así reconstruir el heterogéneo tejido social aplicando correcta y eficientemente la denominada sociedad del conocimiento 5.0 y la quinta revolución industrial (industria 5.0) con una inteligente y viable adaptabilidad en tiempo, espacio y circunstancia a las diversas regiones de América Latina, considerando para ello un desarrollo armónico respetando siempre culturas y soberanías nacionales, para luego re-iniciar colectivamente el proceso de pensamiento latinoamericano para dinámica del siglo XXI tendiente a consensos para un desarrollo humano sustentable desde la fundamentación epistemológica que proporciona la educación superior, por ende, ésta última debe tener alta prioridad para ciudadanos y gobiernos según cosmovisión de estudios críticos del desarrollo.

En síntesis, la educación superior debe ser considerada con la visión de la UNESCO del 2023 referente a la movilidad internacional, avocarse en solución de problemas o de optimizar procesos para que la humanidad acceda mejores condiciones para una real calidad de vida integral. Ello será mayormente posible si en América Latina diseñamos y trabajamos con sinergia avalada por los Estados-Nación que deseen una integración al respecto, sea parte de una gobernanza para el desarrollo humano sustentable de tipo sostenido o constante y sustentable, para que generaciones futuras tengan mejores condiciones ambientales, culturales y educativas, de salud y democráticas para alcanzar el anhelado bien común latinoamericano.

Referencias Bibliográficas:

Diario Oficial de la Federación (DOF), Ley General de Educación Superior, publicada el 20 de abril 2021. Recuperada de https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGES_200421.pdf (Consulta: julio 05 del 2024).

Irausquín. C.; Colina, J.; Moreno, D. y Marín, F. (2016), “Fundamentos conceptuales de desarrollo”, Multiciencias, 16(3). Recuperado de https://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=90453464007. (Consulta julio 05 del 2024).

Long, Norman (2007), Sociología del desarrollo: Una perspectiva centrada en el actor. El Colegio de San Luis y Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CEISAS).

Márquez Covarrubias, Humberto (2012), Diccionario crítico de migración y desarrollo. UNESCO, Universidad Autónoma de Zacatecas, Porrúa Editores.

UNESCO (2024), ¿Por qué es importante la educación superior? Recuperado de https://www.unesco.org/es/higher-education/need-know. (Consulta: julio 05 del 2024).

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